top of page
LOGO PNG.png

OFICINAS 22@

La propuesta para esta torre de oficinas, situada en una de las nuevas islas del 22@ en Barcelona y formando parte de un conjunto mixto de equipamientos universitarios y edificios de actividad, se concibe como una pieza capaz de dar respuesta a las exigencias contemporáneas del trabajo desde una lógica ambiental, constructiva y urbana. Más que un volumen de oficinas convencional, el edificio plantea una infraestructura flexible y climáticamente activa, donde estructura, fachada y organización interior trabajan de forma coordinada para definir una arquitectura abierta, adaptable y de bajo impacto. El proyecto se apoya en una estructura prefabricada de madera que ordena el edificio y le confiere una identidad material precisa, ligera y cálida. Esta decisión no responde únicamente a una cuestión expresiva, sino a una voluntad clara de reducir la huella ambiental del sistema constructivo, optimizar los tiempos de ejecución y trasladar al espacio de trabajo una atmósfera más humana y confortable. La modulación estructural establece una base rigurosa sobre la que se desarrolla todo el edificio, permitiendo combinar eficiencia técnica, racionalidad constructiva y calidad espacial en un programa de gran complejidad. Uno de los elementos principales del proyecto es su fachada bioclimática, concebida como un sistema dinámico y no como un simple cerramiento. La envolvente incorpora paneles móviles automatizados de policarbonato que regulan la incidencia solar, el grado de apertura y la relación visual con el exterior según las condiciones ambientales. Integrados en esta misma lógica aparecen paneles solares de terracota, que añaden capacidad de captación energética sin renunciar a una imagen arquitectónica coherente y unitaria. Entre la línea exterior de fachada y el plano interior se dispone una capa intermedia de pasarelas metálicas, asociadas a un sistema de riego automatizado y vegetación autóctona de bajo mantenimiento. Esta franja habitable y técnica actúa como filtro climático, mejora el comportamiento del edificio en verano, aporta espesor ambiental a la fachada y convierte la envolvente en un dispositivo activo de sombra, ventilación, producción energética y regulación térmica. La organización interior se desarrolla en cinco niveles sobre rasante, además de dos plantas soterradas destinadas a aparcamiento. La planta baja concentra los usos más públicos y de relación, incorporando bar, cafetería, gimnasio, zonas de estancia y una parte más técnica vinculada a instalaciones y servicios, de manera que el edificio establece desde la cota urbana una relación más abierta y permeable con su entorno inmediato. Lejos de plantear un acceso meramente representativo, el proyecto entiende la base del edificio como una extensión del espacio colectivo, capaz de activar la vida cotidiana de la torre y de introducir diversidad de usos desde el primer nivel. Sobre este basamento se sitúan las plantas de oficinas, concebidas como espacios abiertos, flexibles y conectados entre sí. La sección del edificio adquiere aquí un papel decisivo: una serie de vacíos y patios se alternan entre niveles, generando relaciones cruzadas, entradas de luz y conexiones visuales y espaciales en vertical. Estos huecos, asociados en algunos puntos a cerramientos flexibles y ámbitos intermedios, diluyen la separación estricta entre interior y exterior y enriquecen la experiencia de trabajo mediante espacios más porosos, cambiantes y relacionales. La oficina deja así de entenderse como una sucesión de bandejas cerradas para convertirse en un sistema tridimensional de lugares conectados, donde la continuidad visual y la diversidad ambiental favorecen nuevas formas de uso, encuentro y colaboración. Las plantas tipo admiten distintas configuraciones de ocupación, combinando espacios de trabajo comunes, oficinas individuales, zonas de coworking y ámbitos de alquiler temporal. Cortinas, paneles móviles y mobiliario adaptable permiten reorganizar fácilmente los recintos, ajustar grados de privacidad y responder a necesidades cambiantes sin alterar la lógica general del edificio. Esta capacidad de transformación constituye uno de los valores centrales de la propuesta: no se diseña un contenedor estático, sino una estructura preparada para absorber escenarios diversos, evoluciones programáticas y ritmos de uso no predeterminados. Las comunicaciones refuerzan esta idea de edificio conectado. Dos núcleos principales situados en los extremos resuelven la circulación vertical y la evacuación, mientras una gran escalera abierta articula el conjunto y favorece la relación directa entre plantas. Más que un elemento puramente funcional, esta escalera se entiende como espacio de encuentro, recorrido y visibilidad interna, capaz de activar la vida del edificio y de complementar la conectividad generada por los patios y vacíos intermedios. En cubierta, el proyecto concentra las instalaciones en una franja central para liberar el resto del plano y transformarlo en una gran terraza abierta con vistas sobre la ciudad. Este último nivel no se plantea como un espacio residual, sino como una prolongación útil del edificio, apta para eventos, actividades colectivas, actos, encuentros o usos temporales que amplían las posibilidades de apropiación del conjunto y añaden valor al programa de oficinas. La torre incorpora así una dimensión cívica y representativa que supera el rendimiento estrictamente inmobiliario y la vincula de manera más intensa con el ecosistema urbano y productivo del 22@. El resultado es un edificio que articula sostenibilidad, innovación constructiva y flexibilidad de uso desde una visión unitaria. La madera prefabricada, la fachada bioclimática, la capa vegetal intermedia, la organización abierta de las plantas y la activación programática de la planta baja y la cubierta no aparecen como gestos independientes, sino como partes de una misma estrategia. La torre se define así como una arquitectura preparada para adaptarse, producir confort y reducir impacto, pero también para construir una nueva relación entre trabajo, ciudad y clima desde una materialidad contemporánea, precisa y profundamente consciente de su contexto.

bottom of page